En este reel, nuestra compañera Rocío nos habla sobre las llamadas “conductas disruptivas” en el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y lo hace a través de una metáfora que no se olvida fácilmente: el hielo.
Cuando una persona con autismo muestra una conducta que consideramos difícil —como gritar, golpear, o negarse a hacer algo— muchas veces solo vemos la parte visible del iceberg, lo que ocurre en la superficie.
Pero debajo de ese bloque de hielo hay emociones, necesidades y dificultades no expresadas: sobrecarga sensorial, frustración, miedo, cansancio o simplemente una forma distinta de comunicarse.
💬 Entender las conductas desde esta perspectiva cambia por completo la mirada: no se trata de “portarse mal”, sino de intentar decir algo que no puede expresarse con palabras.
Nuestro papel como adultos, familias o profesionales es mirar debajo del hielo, identificar qué está provocando esa reacción y acompañar desde la comprensión y la calma.
Solo así podremos transformar las “conductas disruptivas” en oportunidades de conexión y apoyo real.
