En este reel, nuestra compañera Rocío nos habla sobre una situación muy común: cuando un niño o niña con autismo parece comer sin hambre, de forma muy rápida o sin poder parar.
Muchas familias interpretan esta conducta como un capricho o una falta de límites, pero la realidad puede ser mucho más profunda. En ocasiones, comer en exceso no tiene que ver con la comida en sí, sino con una forma de comunicación corporal.
En el autismo, el cuerpo puede expresar lo que a veces cuesta poner en palabras: ansiedad, necesidad de calma, búsqueda de sensaciones o dificultades para identificar el hambre real. Por eso, la comida puede convertirse en un canal de expresión emocional.
💬 Más que intentar controlar la conducta, es importante entender qué está comunicando el cuerpo. Observar los momentos del día, el entorno y las emociones que acompañan a esa conducta puede ayudarnos a descubrir su verdadero significado.
Acompañar con empatía y sin juicios permite al niño reconectar con su cuerpo y con sus necesidades reales.
